El camino, la acupuntura y la psicología.

La Acupuntura y la Psicología son dos áreas de estudio que pertenecen, se podría decir, a mundos distintos, formas de ver y entender el mundo a veces opuestas radicalmente.

La Psicología, entendida como un área de estudio científico que se ocupa del ser humano sus procesos mentales y conductuales, parecería que pertenece a otro esquema de pensamiento, sin embargo, cuando hablamos de acupuntura, hablamos de Medicina Tradicional China, y no podemos hablar de ella sin pensar en esos mismos procesos mentales, pero ahora corporales, integrativos, holísticos.

Hablar de Acupuntura, entonces, ya no es hablar de una ciencia, es una disciplina que transforma la vida del practicante, y junto con él todos aquellos que quieran practicarla.

Mi cuerpo enfermo me impulsa a buscar ayuda (humildad), por principio de resonancia daré con la persona indicada que me pueda ayudar (aunque muchas veces, como una bola de billar se golpea con la pared varias veces antes de dar en la buchaca); cuando por fin encuentro a dicha persona y nos reconocemos, se abre un espacio terapéutico, en el que el “enfermo” con ayuda del practicante de medicina (psicólogo, acupuntura, etc), busca la manera de salir del estado de enfermedad o regresar al equilibrio temporal llamado salud.

El terapeuta vive en carne propia estos procesos, como ser humano que es,  no puede dejar de hacerlo ya que a eso se le llamaría muerte. Solo alguien que conoce el camino de vuelta a casa puede mostrárselo al otro.

Entonces podemos decir que nosotros como seres vivos, buscamos la forma de entender nuestra condición humana a través de una disciplina que nos impulsa a hacer algo por los otros seres humanos con los que compartimos la vida, sin esperar nada, solo poner una aguja y agradecer que “el otro” nos tuviera la confianza de acercarse sin conocernos.

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